martes, 10 de octubre de 2017

sábado, 23 de septiembre de 2017

PLATÓN. EL MITO DE LA CAVERNA

UNA PRESENTACIÓN DEL MITO DE LA CAVERNA A TRAVÉS DE TEXTO DE PLATÓN EN SU OBRA "REPÚBLICA"

 


 UNA COMPARACIÓN ENTRE EL MITO Y LA FILOSOFÍA PLATÓNICA CON LA PELÍCULA  MATRIX


  UNA




COMPARACIÓN ENTRE EL MITO DE LA CAVERNA Y LA PELÍCULA EL SHOW DE TRUMAN


 

miércoles, 19 de marzo de 2014

El ser humano: existencia y esencia. O de rebeldía metafísica




 En este tema hemos hablado de algunos conceptos típicos de la metafísica. Entre ellos destacamos los  de existencia y  esencia.  Abreviando, digamos que la esencia es el conjunto de propiedades que definen a una realidad y, en este sentido, la determinan. Así, un abrecartas es un objeto que solo es tal (un abrecartas)  si "cumple" su esencia, es decir, tener la capacidad para abrir cartas. Si no abre cartas no es un abrecartas.   La existencia, por su parte,  alude al ser, el acto de estar en el mundo y  ser una cosa . Las cosas que existen tienen poder para provocar efectos.

El siguiente texto es un  fragmento de la obra de Jean Paul Sartre "El existencialismo es un humanismo" y en él juega con las ideas de "esencia" (el concepto) y "existencia". Trata de describir al ser humano.  Para el existencialismo,  el ser humano no tiene esencia, no tiene un concepto previo que lo defina sino que es un "estar" en el mundo capacitado para hacer con su vida muchas cosas y, así, crearse una forma de ser, una esencia. El ser humano se define en la acción y la acción la elige. Por eso para Sartre la libertad es una propiedad central del hombre y, por eso, poseemos una responsabilidad absoluta. ¿Niega Sartre que tengamos una naturaleza material-corporal definida por genes? No, simplemente cree que eso no es lo importante ni niega el hecho de la libertad: estamos aquí, en el mundo, y no nos queda más remedio que ejercer la libertad.

 "Estamos condenados a ser libres"

 ¿Difícil? No te creas. Un reto es la lectura...Vamos a por ello.  He aquí el texto:
"Consideremos un objeto fabricado, por ejemplo un libro o un abrecartas. Este objeto ha sido fabricado por un artesano que se ha inspirado en un concepto; se ha referido al concepto de abrecartas  e igualmente a una técnica de producción previa que forma parte del concepto, y que en el fondo es una receta. Así, el abrecartas es a la vez un objeto que se produce de cierta manera y que, por otra parte, tiene una utilidad definida, y no se puede suponer un hombre que produjera un abrecartas sin saber para qué va a servir ese objeto. Diríamos entonces que en  el caso del abrecartas, la esencia es decir, el conjunto de recetas y de  cualidades que permiten producirlo y definirlo precede a la existencia (….)
    Al concebir un Dios creador, este Dios se asimila (se define) la mayoría de las veces a un artesano superior; y cualquiera que sea la doctrina que consideremos(sobre dios) admitimos siempre que  ... Dios, cuando crea, sabe con precisión lo que crea. Así el concepto de hombre, en el espíritu de Dios, es asimilable al concepto de abrecartas  en el espíritu del industrial (…) Así, el hombre individual realiza cierto concepto que está en el entendimiento divino.
 (….)
 El existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto…. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se  encuentra, surge en el mundo, y que después se define.
  El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. El hombre es el único (ser o cosa) que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia….
 Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y asentar sobre él la responsabilidad total de su existencia.

 Como siempre, puedes comentar el texto para explicarlo sin más o, si quieres, puede redactar una disertación sobre alguna idea de las que propone el autor.

 Algunas cuestiones:
  • ¿Crees que el ser humano no tiene una esencia? ¿Qué significaría ser "solo existencia"?
  •  Pero, ¿no tenemos una naturaleza biológica, una esencia natural? ¿Y no tenemos una "educación" que nos ha sido dada por nuestra sociedad?  Si tenemos una naturaleza y una educación social, ¿podemos decir luego que "éticamente" podemos elegir nuestra forma de vida? ¿No estaremos determinados y, por eso, la  libertad realmente no existe?.
  •  ¿No es relativamente sencillo decir que "hacemos lo que hacemos" porque estamos marcados por lo genes o por nuestros padres o por la sociedad? ¿Es fácil quitarse la responsabilidad de vivir?
  •  Y Dios, al que cita Sartre, ¿qué tiene que ver con todo este tema de la esencia y la libertad y la responsabilidad?


 Y, en fin, si el texto y las grandes palabras te resultan difíciles, te propongo que comentes la siguiente canción. Una canción que dice que "Yo soy rebelde /porque el mundo me ha hecho así". ¿Se puede ser rebelde por culpa del mundo? ¿No es la rebelión asunto de la libertad? ¿Somos lo que somos porque nos han querido o, por el contrario, no lo han hecho? ¿No nos convierte esto en marionetas? ¿No perdemos dignidad y valía si no asumimos la libertad?



O si prefieres la versión Candy Candy



 En cualquier caso, he aquí la letra.

Yo soy rebelde 
porque el mundo me ha hecho así 
porque nadie me ha tratado con amor 
porque nadie me ha querido nunca oir 
yo soy rebelde 
porque siempre sin razón 
me negaron todo aquello que pedí 
y me dieron solamente incomprensión 
Y quisiera ser como el niño aquel 
como el hombre aquel que es feliz 
y quisiera dar lo que hay en mi 
todo a cambio de una amistad 
y soñar, y vivir 
y olvidar el rencor 
y cantar, y reír 
y sentir solo amor



domingo, 16 de febrero de 2014

LA PERCEPCIÓN

Tema 4: Conocimiento y Realidad


Como complemento a lo visto en clase sobre el tema del conocimiento, traigo dos vídeos en los que nos cuentan algunos "secretos" de nuestra percepción del mundo. Estos vídeos desarrollan el tema del conocimiento llevándonos hasta la psicología.

    La reflexión de las ciencias (como la psicología) y la de la filosofía no son exactamente iguales,  cada "mirada" sobre el tema del conocimiento busca cosas distintas y, así, ven mundos distintos. Sin embargo, la filosofía no puede pensar sin echar un vistazo a lo que dicen los otros saberes y, en especial, la ciencia. Me interesa que comprendamos que la experiencia es el resultado de un proceso, que percibir el mundo es "interpretarlo" con nuestras estructuras mentales y que este hecho plantea problemas filosóficos.







domingo, 26 de enero de 2014

Tema 3




 Este vídeo dio la vuelta al mundo. La ministra italiana de trabajo no pudo contener las lágrimas cuando relataba el conjunto de medidas que debia tomar - en lo relativo a pensiones - para superar la crisis. No se trata de cuestionar ahora si la ministra  fingía o no, o si es correcto llorar en público. La cuestión que quiero que tratemos es "lógica".


a)  El argumento:
Si el gasto se dispara, se incrementa el desempleo.
El paro ha aumentado

 Luego el gasto está muy elevado.
Este argumento no es válido. No nos metemos en política económica. La lógica nos dice que ese argumento (Si x entonce y. Se da y, luego x es verdad) no es una deducción válida, es una "falacia". Ahora bien, si enunciamos el argumento llorando, ¿damos más validez al argumento? No. La cuestión, por tanto, es que en nuestra valoración lógica de las ideas de los demás no tenemos que tener en cuenta nada salvo las reglas lógicas. El hecho de que un argumento lo diga una mujer que llora o la víctima de un horrible crimen no "mejora" su lógica. Por eso, en la valoración lógica , debemos separar la "pena" o la "simpatía" que nos produce el emisor de la fuerza lógica de sus pruebas. En un tribunal de justicia, por ejemplo,  la lógica nos dice que debemos basarnos en pruebas y si el acusado tiene un pasado de maldad o la víctima es una buena persona, no afecta a la "carga de la prueba". Si el acusado y la víctima(presunta) lloran no debemos juzgarlos por quién llora mejor. Eso es lo que se hace en los programas de cotilleos pero no puede hacerse en la justicia.

 La lógica es fría, sí, pero su poder estriba en la objetividad de su juicio.

b) ¿O no es esto correcto? ¿Y si las reglas lógicas no son "definitivas? ¿Podríamos negar una conclusión lógica que se basa en premisas verdaderas y leyes válidas porque la "emoción" nos dicta lo contrario? En verdad, ¿no hacemos esto nunca? Por otro lado, un mundo de lógicos, ¿sería un mundo mejor?

c) ¿Puedes imaginar otros elementos - circunstancias, modos de presentación etc.  - en las que se pretenda "justificar" algo sin apoyarnos en la lógica?

d) ¿Podrías evaluar, ejemplificar o desarrollar las consecuencias del empleo de las falacias - que, no olvidemos, no superan la crítica racional - no son lógicas - y, sin embargo, son aceptadas en muchas ocasiones?

 Lanzo el guante.

martes, 7 de enero de 2014

La filosofía y las humanidades




Una propuesta de comentario o disertación en el inicio del año. Puedes centrarte en todo el artículo o en la parte final, la subrayada. El texto es del filósofo español José Luis Pardo y se titula  Para qué sirve esta empresa (enlace). El texto debate sobre la utilidad de la filosofía en esta época en la que, por la situación de crisis económica, son muchos los que apuestan por la utilidad más directa de las asignaturas que se cursan en la escuela o el apoyo a ciertos estudios universitarios por su utilidad. Así, ¿para qué sirve el pensamiento, la filosofía, la literatura, el arte? ¿Tiene sentido esa pregunta? En realidad, esta cuestión la plantean algunos alumnos en las aulas todos los días: ¿para qué me sirve estudiar filosofía si quiero ser otra cosa bien distinta?
Te dejo el artículo:

****


Aunque probablemente quien se dedica a la filosofía es, junto con el poeta, el que más a menudo lleva sobre sí esta cruz, todos los sufridos integrantes del ramo de lo que burocráticamente denominamos “artes y humanidades” tienen que soportar de cuando en cuando la pregunta de para qué sirve lo suyo, una pregunta casi siempre implícita cuando se habla del asunto, y que a menudo reviste la forma de una reclamación. Una reclamación que se hace aún más urgente e imperiosa cuando se atraviesan, como es nuestro caso, tiempos de penuria en los cuales muchos ciudadanos han tenido que renunciar a muchas cosas como consecuencia de un periodo prolongado de irresponsabilidad y despilfarro: no pocas miradas se vuelven entonces hacia los profesionales de la literatura, el cine, la filología, la música o las bellas artes, sospechando que también ellos, por el carácter casi reconocidamente parasitario de sus actividades, puedan haber sido culpables de ese derroche generalizado que se encuentra en el origen de nuestras actuales apreturas. Y puede incluso que estas miradas estén puntualmente en lo cierto en lo que concierne a la “burbuja cultural” que creció junto a la inmobiliaria y que se alimentó de la misma incuria política que ella (aunque desde luego la cuota de responsabilidad de los novelistas o de los comisarios de exposiciones es insignificante comparada con la de los bancos o los partidos políticos, y su presupuesto incomparablemente menor que el de quienes construyen puentes, caminos, canales, puertos, ordenadores y misiles), pero lo malo es que contribuyen a crear un clima de antipatía hacia estas profesiones, clima que a veces algunos ideologizados dirigentes populistas aprovechan para intentar borrar toda huella de estos conocimientos en el sistema educativo y para que el Estado eluda cualquier responsabilidad de protegerlos, abandonándolos, como se hace en nuestros días con casi todo, a la “iniciativa privada”, una angelical criatura que, sin embargo, ha desaparecido de nuestro país al estallar la crisis financiera, y solo ha dejado una delegación espiritual en las calenturientas lenguas de los ideólogos recién mencionados.


Como consecuencia de todo lo anterior, puede y suele suceder que aquellos de nosotros que trabajamos en esos sectores amenazados, al vernos enfrentados a esas acusaciones o antipatías, nos olvidemos efectivamente de para qué sirve lo nuestro y seamos incapaces de responder a quienes nos increpan. Y si ya es malo quedarse mudo ante la sospecha de gorronería, peor es aún —por más grotesco— escuchar a los afectados intentar defender sus subvenciones o sus partidas presupuestarias argumentando acerca de la gran utilidadde la filosofía, la historia del arte, el análisis sintáctico o las performances para la actual coyuntura social en la que vivimos. Lo más que puede conseguirse por este camino —el de alegar “rentabilidad social” allí donde la económica es inviable— es convertir las artes y las humanidades en una rama un poco extravagante de los servicios sociales, algo que es erróneo a) desde el punto de vista de la estrategia (ya sabemos por experiencia que es en los servicios sociales en donde justamente se recorta y se privatiza), b) desde el de los resultados (no es una visita guiada al museo de su provincia lo que más le ayuda a un parado de larga duración con familia a su cargo) y c), sobre todo, desde la cosa misma de la que se trata, que queda totalmente desnaturalizada y escarnecida cuanto más se quieren subrayar sus ventajas, como en ese currículo de la asignatura de Filosofía en la actual LOMCE, en el que puede leerse (según el proyecto de decreto del ministerio) que se trata con ella de “conocer el modo de preguntar radical y mayéutico de la metafísica para diseñar una idea empresarial y/o un plan de empresa utilizando habilidades metafísicas y gnoseológicas para conocer y comprender la empresa como un todo, facilitando los procesos de cuestionamiento y definición clara de las preguntas radicales y las respuestas a las mismas, como ¿qué somos?, ¿qué hacemos?, ¿por qué?, ¿para qué sirve esta empresa?, ¿cuál es nuestra misión?, ¿cuál es su sentido, su razón de ser?”, algo que resulta imposible haber escrito de no haber perdido por completo y en un solo acto el sentido común y el sentido del ridículo.

No, queridos colegas —y lamento quitar el pan de la boca a unos cuantos subempleados del porvenir al destapar este escándalo—, lo nuestro no es socialmente útil, rentable o aprovechable, no contribuye como un bálsamo al funcionamiento de la sociedad con menos fricciones, no produce adaptación o conformismo sino todo lo contrario: fomenta el conflicto y el desacuerdo, alimenta la disconformidad y la inadaptación y, encima, no da dinero. ¿Cómo explicar, entonces, a quienes de buena fe se preguntan por ello, por qué sigue siendo necesario? Cuando Walter Benjamin estudió a Baudelaire —el hombre que inventó el oficio al que nos dedicamos quienes nos dedicamos a estas cosas: el de escritor (poeta, ensayista, crítico) moderno—, situó su perfil en el contexto del fenómeno que mejor define la vida contemporánea, el de un empobrecimiento de la experiencia, una nueva forma de pobreza que los antiguos no conocieron y que interrumpe la continuidad entre las generaciones del mismo modo que el filo de las agujas del reloj mecánico corta el tiempo en esos instantes inconexos y desleídos que trituran las biografías de los trabajadores industriales, más pobres cuanta más riqueza producen. Este es un régimen de vida que produce mucha más basura que ningún otro conocido, que se llena por todas partes de desechos, ruinas, desperdicios (esos mismos instantes dispersos que nacen ya obsoletos, que caducan en el mismo momento en el que nace el instante siguiente), harapos de humanidad ocultos en las montañas de porquería de los vertederos. El escritor o el pintor de la vida moderna es, en el retrato que Benjamin hace de Baudelaire, el que convierte en una profesión el rebuscar entre la basura hasta encontrar esos residuos de sensibilidad —y de entendimiento— que la sociedad ha ido desechando precisamente para funcionar mejor, para profundizar en el modo empobrecido de vivir en medio de la opulencia tecnológica. Al ponerlos a disposición de sus semejantes, el escritor no está contribuyendo al mejor funcionamiento social sino, al contrario, devolviendo a la vida esos pedruscos que obstaculizan el movimiento de la máquina. Pero esos hallazgos constituyen la única forma de riqueza (inaprovechable política, social o económicamente) que, como un anacrónico cuerno de la abundancia, puede compensar el empobrecimiento de la vida moderna y señalar un límite irrebasable a la lógica de la eficacia y la rentabilidad. Y es dudoso que podamos existir dignamente allí donde ese límite ha sido sobrepasado.

martes, 12 de noviembre de 2013

¿Puede una canción reflejar una filosofía de la vida ?




     Te propongo un comentario sobre una conocida canción  de Love of Lesbian.  En ella podemos encontrar elementos de reflexión sobre, al menos, dos temas: lo que en el tema 1 llamamos el criterio “sapiencial” y sobre las relaciones entre la razón y las pasiones.

Como guía de redacción te propongo:

1.- Relata la historia que se nos cuenta y, depués,  cómo se produce un cambio en la percepción que de  John Boy  tiene el narrador.

  • ¿Por qué se produce ese cambio? ¿Por qué en el inicio "le aborrece"  y luego se convierte en su seguidor?

  •  ¿Cómo podemos interpertar el fenómeno de un "fan" (de fanático)? ¿se podría ser racional y,  a la vez, fanático?.
  • ¿Qué encontramos cada uno de nosotros en una canción o en un grupo musical que hace que lo que dice “de sentido” a nuestra vida, nos atrape, nos haga sentir que la canción habla de nuestra experiencia? (Como es posible que haya estado en tus infiernos)

2.- Explica el sentido de las expresiones o conceptos subrayados, relacionándolo con los temas filosóficos que hemos tratado en clase.
He aquí la letra:

Todos los raros fuimos al concierto del gran telépata de Dublín
Media hora antes invadimos el metro, yo iba obligado y tú en éxtasis
Y tanto os daba ocho como ochenta a los fanáticos de John Boy
Frente al estadio ya cantabais sus temas, primeras filas vuestra obsesión

Decíais que John Boy era boreal, algo ambiguo y de infancia gris
Sinceramente yo lo detestaba hasta morir
La luz se desmayó, "¿con cual van a empezar?"
A ti te daba igual, dijiste: "acertará"

Oh, oh, oh!

Como es posible que haya estado en tus infiernos
Es imposible, no, misterio, y quien tuviera su don
Sería posible conocerte más por dentro

No lo conseguiré, saber más de ti

Yo no soy fan, otro fan de John Boy
Odio a John Boy, tu odiarás a John Boy

De aquellas masas era el gran insecto, "tiene poderes" llegaste a decir
Creo que lleva media vida huyendo, quizás le pasa lo mismo que a mi
Había expandido su emisión global desde Lima hasta Reikiavik
Y sin embargo a quien tenía cerca no podía transmitir

Mirada universal de alcance personal
Me hipnotizó por fin con su verso letal

Oh, oh, oh!

Como es posible que haya estado en sus infiernos
Es imposible, no, misterio, y quien tuviera su don
Sería posible conocerte más por dentro
No lo conseguiré, nunca sabré

Si yo no tengo su don
Si yo no tengo su don

Y ahora ya soy, y ahora ya, ya lo soy
Y ahora ya soy, otro fan de John Boy
Y ahora ya soy, y ahora ya, ya lo soy
Y ahora ya soy, otro fan de John Boy

LA ASTRONOMÍA ANTIGUA: DE NÚMEROS Y DIOSES

Primero de bachillerato
Tema 2

 La filosofía y la ciencia son formas de mirar el mundo. Y una de las cosas que primero llama nuestra atención es el cielo. Desde los orígenes de la humanidad, cuando la conciencia y la inteligencia comienzan a ser rasgos de nuestra especie, miramos hacia arriba intentando buscar el orden que a nivel del suelo, en la vida cotidiana, aún se nos escapaba. Nacemos y morimos sin razón aparente y, mientras, el orden de las constelaciones y los astros en ellas parece inmutable.  El cielo muestra formas  que se convierten en guía para los primeros navegantes. El Sol crea los puntos cardinales y, en compañía de la Luna, calendarios.

 La naturaleza celeste es el hogar de los dioses en el universo de la mitología. Más adelante, en  los orígenes de la ciencia y la filosofía, el cielo se convierte en reflejo del orden matemático, de la geometría, del número. Todo se combina en el cielo: la razón y la imaginación, la ciencia y la religión. El cielo es el gran espacio de los símbolos.

 En la siguiente presentación, podemos ver los orígenes de la astronomía. A lo mejor los cielos y la mirada antigua sobre los astros te inspira alguna disertación filosófica sobre el papel de la naturaleza en la comprensión de la vida humana.


LOS ORÍGENES DE LA ASTRONOMÍA

jueves, 31 de octubre de 2013

EL HOMBRE EXAMINADO

1º bachillerato
Tema 2


RembrandtLa lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632)

 En nuestro recorrido por la historia del pensamiento científico y filosófico hemos hablado de la revolución científica. El gran cambio en la ciencia se produce sobre todo, en los siglos XVI-XVII, en el ámbito de la ciencia física. Como recordarás, la revolución científica - culminando en la ciencia de Newton - dará lugar a una nueva imagen del mundo a la que llamamos MECANICISMO

 Ahora bien: la revolución científica no solo afecta a la física. La medicina, de manera progresiva, irá adquiriendo nuevos métodos y planteando nuevas teorías. La observación directa y la descripción de la anatomía será dos pilares de la nueva medicina. Explicar los movimientos del cuerpo será el objetivo prioritario. Una idea se extiende: el ser humano, en su cuerpo, puede ser considerado como una "máquina", es decir, sus movimientos se pueden explicar buscando causas física y materialessin necesidad de acudir a la idea de espíritu o a otra realidades invisibles.

  El cuadro del gran pintor holandés Rembradt encontramos una imagen precisa de esa situación. Fíjate que este cuadro es de 1632, es decir, un año antes del juicio a Galileo, de la condena por parte de la Inquisición de la ciencia moderna en la persona de Galileo.

   Podemos leer algunos detalles sobre el cuadro en el artículo de Wikipedia (ver artículo):

" El evento puede fecharse el 16 de enero de 1632 :  la cofradía de cirujanos de Ámsterdam, de la que Tulp erael anatomista oficial de la ciudad, permitía sólo una disección pública al año, en invierno, para mejor conservación del cuerpo; y éste tenía que ser de un criminal ejecutado. Por ello, las clases de anatomía con disección fueron en el siglo XVII  actos poco frecuentes y espectaculares, hasta el punto de convertirse en acontecimientos sociales. Tenían lugar en salas de conferencias que eran realmente teatros; en este caso era el Waag, un «teatro de anatomía». Podían atender a la lección estudiantes, colegas y el público en general, a cambio del pago de la entrada"

 En el siguiente grabado  podemos ver un teatro anatómico de la época:




Teatro Anatómico de Leiden (1610)

  ¿Resulta sorprendente esa combinación de espectáculo y ciencia, de miedo a la investigación y curiosidad?  A partir de lo dicho puedes elaborar una  disertación o/y comentario. Puedes para ello analizar el cuadro de Rembrandt y, además,  reflexionar sobre el texto de la wikipedia(fíjate en los términos subrayados).

Recuerda como se hacía un comentario de imágenes

  COMENTAR IMÁGENES

1.- Descripción de lo que se ve , es decir, comentar la imagen sin necesidad de saber nada de la historia a la que se refiere, "como si" no conociéramos la historia. Describimos lo que se ve: los personajes, cómo están ordenados, qué  emociones trasmiten.....

2.- Interpretación histórica. Aquí ya trabajamos sabiendo quiénes son esos personajes. Nos informamos sobre el cuadro....

3.- La interpretación simbólica: los gestos y detalles de la obra nos aportan una "idea" sobre el personaje, sobre la época y las filosofías y ciencias del momento....

martes, 29 de octubre de 2013

más imágenes





GRUPO_3  1º A




LA FILOSOFÍA ES UN SABER PÚBLICO.

Solo a través del diálogo se puede hacer filosofía. Debe ser expuesta a ser cuestionada desde la razón y la experiencia. Es, de este modo y no de otro,como se a creado la historia de la filosofía, mediante la lectura y crítica de autores anteriores. Solamente haciendo público este saber crítico se conseguirá la eliminación de  prejuicios y de ignorancia, la emancipación de toda forma de opresión y mentira, la búsqueda de la dignidad y el desarrollo más elevado de nuestras capacidades.
La filosofía de carácter privado, no aporta nada ni la sociedad ni a la evolución del ser humano y nunca va a poder ser perfeccionada




1º A, grupo 7




 

"La religión es el opio del pueblo" - Karl Marx -.



A MAN CHOOSES, A SLAVE OBEYS.

La mayoría de las religiones se fundamentan en la influencia moral y dominante de sus máximas autoridades sobre las clases sociales inferiores. Esto nos lleva a pensar en los creyentes como "esclavos" o gente que está siendo manipulada bajo la influencia de algún tipo de droga, como bien describió Marx con su sentencia. Lo que aquí he descrito es el criterio de autoridad en el que el pensamiento no es propio si no impuesto. He elegido esta foto, y a su vez su respectivo título, para mostrar como, a la izquierda, la religión impide a sus seguidores el poder tomar la decisión de abrir el libro y verse obligados a destruirlo porque en él se ven reflejadas ideas que hundirían los pilares básicos de ésta. Por otro lado tenemos la libertad que provoca el no ser "esclavo" de ninguna religión y poder abrir el libro para brindar a nuestra mente la oportunidad de adquirir nuevos conocimientos y poder contrastarlos a través de diversas fuentes sin ser sometidos a ningún tipo de presión ideológica.



1º C GRUPO 4:




Filosofía se utiliza
- para romper prejuicios, falsas ideas, dogmas o ideas sin fundamento,
- para cuidarnos de la frustración y la tristeza.

Tome una sola dosis al día por la mañana, preferiblemente con la mente abierta.

La filosofía es el medicamento que usamos las personas para “curarnos” de la incertidumbre de la vida. Es un producto que se realiza pensando en todos nosotros, pero que luego se aplica de manera diferente a cada persona en función de sus necesidades: no todo el mundo necesita la misma dosis ni la misma frecuencia.
Por supuesto, no todo el mundo acepta esta medicina. Algunos prefieren confiarse a santeros y chamanes para “curarse”. Éstos, con los que pueden identificarse  las distintas religiones, utilizan rituales en los que lo más importante es la autoridad que representa su figura. Si te “curan”, lo más posible es que sea porque tú crees que es efectivo.
Pero, ¿podría ser la filosofía una medicina sin principio activo? ¿Puro placebo como las religiones? Esto no es posible, porque la filosofía no se fundamenta en dogmas como las religiones, sino en la razón y la experiencia. Siguiendo con la metáfora de la medicina, la filosofía se crea en laboratorios después de un largo estudio, mientras que las religiones se las inventa una figura que sabe que aunque diga o haga las mayores tonterías, gracias a su autoridad éstas van a ser creídas a pies juntillas.

FOTO 2



 “(…) No quiero pensar. No tengo que pensar que no quiero pensar. Porque es un pensamiento.
 ¿Entonces, no se acabará nunca?” Jean-Paul Sartre: La nausea.

La copa simboliza un cerebro rebosando de agua, es decir, de pensamientos.Buenos o malos, los humanos somos seres que actúan tanto de forma positiva como negativa.Nuestros pensamientos actuarán de manera positiva cuando tengamos expectativas buenas, positivas, maravillosas sobre un objetivo, porque, al fin y al cabo, es eso lo que nos mueve. Nuestros objetivos son o pueden ser la base de muchas personas y eso es lo que genera los buenos o malos pensamientos.

Expongamos un ejemplo muy juvenil: cuando una chica se siente atraída por un chico y sabe que le verá al fin de semana siguiente, será prácticamente imposible que sus pensamientos sean negativos. ¿Por qué? Muy sencillo: su cerebro proyecta pensamientos, imágenes y deseos de lo que quiere que ocurra o cree que vaya a ocurrir.

Nos pasamos todo el día pensando, reflexionando, aunque no queramos. Al igual que el latir de nuestro corazón, el pensamiento no lo controlamos. Pensamos sin pensarlo. ¿Es bueno? Yo no creo que sea bueno o malo, simplemente creo y pienso que es necesario para mantenerse vivos porque, después de todo, estamos en este mundo para vivir y aportar nuestros pensamientos y vivir lo mejor posible.
Gracias pensamiento por existir.

domingo, 6 de octubre de 2013

FOTOGRAFÍA Y FILOSOFÍA. CHEMA MADOZ













   Chema Madoz (nacido en 1958) es uno de los más conocidos fotógrafos españoles. Su obra se dice que tiene un fuerte sentido poético (la foto es un poema, una metáfora hecha imagen) y filosófico ( la foto nos sugiere ideas,no incita a pensar). En cualquier caso, creo que no nos deja indiferentes.

Las imágenes de Madoz:

a) Pretenden ofrecernos símbolos, es decir, no se limitan a mostrarnos una imagen sino que la imagen “nos quiere decir” algo, se relaciona directamente  con una idea, un pensamiento, emoción etc. 

   Chema Madoz no nos explica cuál es esa idea – muchas de sus obras son S/T, es decir, “sin título” - pero es evidente de que hay un mensaje más o menos claro que el espectador va a encontrar en su percepción.




b) Madoz juega con las paradojas y la ironía, es decir, no ofrece imágenes que han sido cambiadas un poco para que señalen a su contrario, para que digan lo contrario que parece decir. Eso, a veces, nos hace percibir las imágenes con "humor".  Nos hace ver así como “lo contrarios” sirven para explicarse o como las cosas no son lo que parecen.


c) La fotografía de Madoz incitan al que las ve a “pensar” en su sentido, a buscar los símbolos que ocultan.






d) Las fotografías consiguen su efecto, en muchas ocasiones,alterando su función, su contexto y usos habituales.


 Creo que las imágenes que te propongo ilustran bien lo que comentamos.

 Una estudiosa de la obra de Madoz dice:

«Se podría decir que el arte de Chema Madoz es el arte de la combinación. Combinación de elementos, de objetos que unas veces son dispares y otras guardan un parentesco, una cercanía (...) Chema Madoz trata de hacer cambios sutiles en las cosas, añadiendo y restando, a fin de crear esa extrañeza que sentimos ante sus fotografías.
Extrañeza y familiaridad son dos características de su trabajo. Extrañeza porque sus obras, en un primer vistazo, nos chocan y sorprenden –los títulos no existen, no nos dan ninguna pista a la hora de interpretarlas– y familiaridad porque reconocemos al momento sus guiños (lo qué quería decir, su "broma" o ironía, su doble intención).. Y,  al descubrirlos, una sonrisa ilumina nuestra mirada. Enseguida nos reconciliamos con su visión. Nos sentimos cómplices, partícipes de un descubrimiento común, pues si bien el artista es el primero en desvelarnos esa nueva relación, significado, semejanza, también nos invita a hacer ese descubrimiento por nosotros mismos. Madoz quiere hacernos cómplices de sus hallazgos, de ahí que se niegue a orientar nuestra mirada titulando sus obras con descripciones que pudieran coartar nuestra percepción y, en definitiva, a imponernos sus ideas.» (Oliva María Rubio: «Ars combinatoria», catálogo de una exposición de Chema Madoz)

Esta entrada que te propongo tiene dos objetivos:

a) Ofrecerte ideas para el trabajo que debemos hacer con fotografía.

b) Proponerte un posible TRABAJO INDIVIDUAL de redacción, disertación o comentario de imágenes. Para hacer un comentario de imágenes te propongo el siguiente esquema:


1.- Descripción . Comentar la imagen sin necesidad de saber nada de su historia. Describimos lo que se ve de forma neutra: los personajes (hombres o mujeres, niños o ancianos, animales o vegetales, objetos....), cómo están ordenados (Primer plano y fondo, orden de izquierda a derecha), qué  emociones trasmiten por sus posturas o gestos.....
    "En la imagen vemos....."
 2.- Interpretación histórica. Aquí nos informamos sobre la imagen (quién es su autor, cuando se creó, qué historia nos dicen que quiso contar....).
"Esta fotografía es del autor X y fue creada en el año (o siglo Y). Nos cuenta la historia de..... 
3.- La interpretación simbólica y filosófica: los gestos y detalles de la obra nos aportan una "idea" sobre su época y nos dan un mensaje que nosotros explicamos. Esta es la parte que más nos interesa, la que tú debe escribir con tu inteligencia e imaginación.


miércoles, 2 de octubre de 2013

Razón y sentimientos. Entrevista con André Comte- Sponville

Primero de bachillerato
 ¿Qué es filosofía?





 El País Semanal  publicó el  25 de noviembre de 2012, una entrevista con el filósofo francés André Comte-Sponville . En el fragmento que recojo en esta entrada, nos narra su encuentro con la filosofía y su percepción de la misma. Habla también de la reflexión filosófica sobre la felicidad, la pasión amorosa y la muerte, temas que, filosóficamente, se han asociado con frecuencia porque forman parte de la "condición humana".  Puede ser un interesante pretexto para una redacción o un comentario.


¿Y cómo fue su infancia? 

  La viví como una infancia infeliz. Bueno, no era nada trágico, no me pegaban, pero la viví como una infancia infeliz porque mi madre era infeliz. Mi madre era una mujer depresiva, además infeliz en su pareja, con un marido, mi padre, que era un hombre muy duro, no era violento, pero era realmente muy duro. Por tanto, toda mi infancia la viví con la infelicidad de mi madre. Yo era de temperamento algo serio, no soy espontáneamente alegre y sereno. Soy más bien sombrío y angustiado, porque nací en la angustia y la infelicidad. De ahí que cuando descubrí la filosofía, esta me hiciera tanto bien. Tenía la sensación de que otra vida era posible. Además, mi madre era infeliz, pero también era… ¿cómo decir? La palabra técnica sería histérica, pero es demasiado severo decirlo así, pero es que vivía por la apariencia, por el parecer, sobre todo cuando se encontraba bien. Y cuando se encontraba muy mal era cuando se volvía verdadera. Por tanto, porque mi madre era así, yo tenía la sensación de que la felicidad era ficticia, que hacíamos como si fuéramos felices, y que la infelicidad era la verdad. Y cuando leí a los filósofos griegos, descubrí la inversa, que la ilusión era lo que hacía que uno fuera infeliz, y la verdad, lo que hacía que uno fuera feliz. Por eso suelo decir que la filosofía griega fue mi “buena madre”, en el sentido de madre amistosa, es decir, otra imagen de la relación entre la felicidad y la verdad. Para mi madre, la felicidad era ficticia, la infelicidad era verdadera; Epicuro y los demás filósofos griegos me enseñaron que podía ser a la inversa, que la ilusión hace infeliz y en la verdad se puede encontrar algo más de felicidad. Y por eso estudié filosofía; en el fondo pienso que uno estudia filosofía porque no es feliz. Justamente porque el objetivo de la filosofía es la felicidad, pues cuanto menos feliz, más necesitamos filosofar. Alguien que sea plenamente feliz, ¿por qué va a querer estudiar filosofía? Por tanto, tenía la sensación de que no se me daba bien “la vida”, y sigo pensándolo, y cuando empecé a estudiar filosofía en el colegio, yo, que era un alumno regular, de repente tuve notas excepcionales, y me di cuenta de que se me daba mejor pensar que vivir. 

Como el amor, o la pasión, que según dice en su libro, rápidamente se convierten en una desilusión. 

Yo viví el descubrimiento de la filosofía como una feliz desilusión. Porque lo que es cierto en lo que dice es que la pasión amorosa también es ilusoria. Cuando decía que para mi madre la felicidad era ficticia y la desgracia verdadera, auténtica, pues ahí está: la felicidad de la pasión amorosa es una felicidad ficticia, porque en el fondo amamos las ilusiones que nos hacemos acerca del otro, amamos, nos alegramos por los proyectos de futuro… Cuando salimos de la ilusión de la pasión amorosa, no significa necesariamente que no nos queramos más, sino que hemos aprendido a amar la verdad del otro. Y en la pareja hay un poco de cada cosa: hay una parte de desilusión, es decir, que la mujer que vive conmigo perderá las ilusiones acerca de mí, como yo pierdo las ilusiones acerca de ella. Pero lejos de dejar de querernos, aprendemos a querernos tal como somos. Y, en el fondo, una pareja feliz es una pareja que pasa del amor ilusorio, de la pasión, al amor verdadero. Pues la filosofía está del lado de este amor verdadero. Si la vida no se corresponde con mis ilusiones, tal vez no se equivoque la vida, sino mis ilusiones, que son vanas. Si es al revés, me libero de mis ilusiones; si la acepto tal como es, entonces la puedo amar tal como es, y es lo que llamo una feliz desilusión, es decir, el encuentro con la sabiduría. 

Usted estudia la muerte, el sexo, el amor, la amistad, porque son elementos sobre los que usted se interroga para saber cómo se debe comportar ante ellos. 

Sí, por supuesto, la filosofía es la búsqueda de la verdad, el amor a la verdad, el placer de entender, pero no solo para los filósofos. Nos gusta más entender que no entender. Lo que es tal vez específico en la filosofía es en el fondo el hecho de buscar algo: el hecho de buscar la mayor verdad posible, y la mayor felicidad posible, intentando articular ambas cosas. Alguien que estudia matemáticas busca una verdad matemática, pero no cuenta con las matemáticas para ser feliz. Y alguien que busca la felicidad en la ilusión es otra cosa. La singularidad del filósofo en el fondo es que tiene dos amores: la verdad, la razón, entender, y la felicidad. E intenta vivir ambos amores juntos, pero privilegiando la verdad. El hecho de que una idea me haga feliz no quiere decir que tenga que pensarla, porque muchas ilusiones me hacen feliz más fácilmente que muchas verdades desagradables que conozco. Por tanto: la felicidad es el objetivo, pero la verdad es el camino. 

Todo eso dividido por el tiempo porque lo que convierte la felicidad, el amor, el placer, incluso la amistad, es la evidencia de que el tiempo viene y acaba con todo. 

La muerte. La muerte. El tiempo… ¿Cuánto tiempo querré a mis hijos? El tiempo que viva: es una evidencia. Por tanto, la muerte se lo lleva todo, pero el tiempo no. ¿Cuánto tiempo querré a mi mejor amigo? Sinceramente, nos conocemos desde hace 40 años, nos queremos desde hace 40 años, no hay ninguna razón para que pare. Lo más probable es que lo quiera hasta mi muerte. ¿Cuánto tiempo querré a mi pareja? Pues llevamos 24 años viviendo juntos, seguimos queriéndonos, y lo más verosímil, me parece, es que sigamos queriéndonos. Por tanto, no es cierto que todo desaparezca con el tiempo. Y, de hecho, pienso que si casi todos escogemos vivir en pareja, vivir una historia que dure, es porque llevamos dentro lo que el poeta Paul Éluard llama “el duro deseo de durar”. No es cierto que el tiempo lo borre todo. Hay amores que duran hasta la muerte, por nuestros hijos, es una evidencia, pero también es cierto de la mayor parte de las amistades verdaderas, es cierto de muchas parejas. De ahí lo trágico: quisiéramos que el amor durara siempre; puede durar toda una vida, pero para mí, que soy ateo, no más tiempo que una vida.


  
 ¿Qué te parece el texto?

 Si quieres ver el artículo completo, aquí dejamos el enlace

lunes, 30 de septiembre de 2013

AMOR Y ARGUMENTACIÓN: ¿ES MÁS FUERTE EL AMOR QUE LA LÓGICA?



Sigo introduciendo complementos para aquellos que deseen trabajar en la creación de disertaciones voluntarias y, también, como  ideas para la elaboración de la Disertación Olímpica: La razón y los sentimientos.

En el texto que ahora os propongo - un fragmento de la novela "Los enamoramientos" de Javier Marías - se nos plantea la situación de los que han sucumbido a los encantos del amor (o la amistad o cualquier otra pasión intensa). Así  llegamos a aceptar las ideas de otros, no porque nos "demuestren" su valor o interés, sino porque con esas personas nos unen sentimientos amorosos. Cuando estamos enamorados "las ideas" del amado se nos pueden llegar a imponer como "evidencias". El principio de autoridad amoroso  convierte todo lo que dice la persona que queremos en verdad.

 Esta situación,  no sé si inevitable,  parece que dice bien poco de nuestra inteligencia y de nuestra posibilidad de ser racionales y críticos. Sin embargo, puede tener una cosa positiva:  puede abrir nuestra mente a la perspectiva y verdad del otro.

Parece que el amor (en un sentido amplio: amor a los padres y a la pareja, la amistad...) se impone. Decía el filósofo inglés David Hume, que la razón siempre está al servicio de nuestras pasiones. Un buen tema para que nos animemos a hacer un pequeño ensayo o redacción. ¿Son incompatibles el amor, la pasión amorosa o enamoramiento, con la exigencia de ser críticos y racionales en nuestras decisiones? ¿Dependen los argumentos que usamos en la vida diaria de las emociones más que de la razones? Por otra parte, si queremos crear un mundo más racional y menos cruel, ¿debemos contar siempre con las emociones que, sabemos, siempre tienen un punto de irracionalidad? O, por el contrario,  la racionalidad (o la hiper- racionalidad) ¿ debe ser atemperada por las intuiciones emocionales, el amor, la piedad para que no nos lleve a un mundo deshumanizado por excesivamente racional?.

 He aquí el texto:


" Cuando alguien está enamorado, o más precisamente cuando lo está una mujer, y además es al principio y el enamoramiento todavía posee el atractivo de la revelación, por lo general somos capaces de interesarnos por cualquier asunto que interese o del que nos hable el que amamos. No solamente fingirlo para agradarle o para conquistarlo o para asentar nuestra frágil plaza, que también, sino de prestar verdadera atención y dejarnos contagiar de veras por lo que quiera que él sienta y transmita, entusiasmo, aversión, simpatía, temor, preocupación ya hasta obsesión (....)  De pronto nos apasionan cosas a las que que jamás habíamos dedicado un pensamiento, cogemos insospechadas manías, nos fijamos en detalles que nos habían pasado inadvertidos(....) como si decidiéramos vivir en una pantalla o en un escenario o en el interior de una novela, en un mundo ajeno de ficción que nos absorbe y entretiene más que el nuestro real, el cual dejamos temporalmente en suspenso o en un segundo lugar, y de paso descansamos de él (nada tan tentador como entregarse a otro, aunque sólo sea con la imaginación, y hacer nuestros sus problemas y sumergirnos en su existencia, que al no ser la nuestra ya es más leve por eso). Tal vez sea excesivo expresarlo así, pero nos ponemos inicialmente al servicio de quien nos ha dado por querer, o por lo menos a su disposición, y la mayoría lo hacemos sin malicia, esto es, ignorando que llegará un día, si nos afianzamos y nos sentimos firmes, en que él nos mirará desilusionado y perplejo al comprobar que en realidad nos trae sin cuidado lo que antaño nos suscitaba emoción, que nos aburre lo que nos cuenta sin que él haya variado de temas ni éstos hayan perdido interés. Será sólo que hemos dejado de esforzarnos en nuestro entusiasta querer inaugural, no que fingiéramos y fuéramos falsos desde el primer momento" ( Javier Marías: Los enamoramientos, página 177-178)

viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Para qué la filosofía?

 Hola amigos:

 como primera entrada del año os propongo este vídeo en el que un grupo de personas nos intentan "mostrar" por qué la filosofía tiene que tener un sitio en la educación y en la vida. Si de lo primero que estamos hablando en el curso es del "pensar" - y dijimos, en una frase un tanto rara , que la filosofía es el pensar sobre el pensar, el pensar del pensamiento, comencemos con lo que piensan algunos sobre la filosofía, es decir, sobre el pensar....

 Y esto puede parecer un trabalenguas o un galimatías. Está bien enfrentarse a estos embrollos.

martes, 26 de marzo de 2013

Los límites del arte. Cama y bella durmiente

 Seguimos en el tema de la filosofía del arte

   Como uno de los ejemplos que hemos tratado - y sobre el cual algunos deben realizar un trabajo -  es la obra de Tracey Emin "Mi cama", quizás sea útil plantear una nueva obra que puede considerarse cercana a la de Emin. Os presento la obra de Cornelia Parker The Maybe



  La obra, descrita como “actriz viva, cristal, acero, colchón, almohada, lino, agua y anteojos”, se titula The Maybe (El quizá"). Es una pieza minimalista moderna creada por la artista Cornelia Parker.  Observa la ficha que aparece junto a la obra, como suele suceder en las exposiciones habitualmente, en la que se indica el título de la obra, los materiales utilizados (entre ellos "living artist" y "glass"). 



  Este tipo de obras en las cuales aparecen artistas-actores que pretenden hacer algo ante el público o exigir a los espectadores participación se llaman "performances"(VER). Las performance son pequeñas escenas teatrales con un objetivo estético y provocador. Se supone que tiene que incitarnos a pensar. Evidentemente, estas obras solo pueden durar un tiempo limitado - la actriz no puede estar siempre en la vitrina - y son por eso obras "perecederas", limitadas por el tiempo y de ellas solo quedarán para el futuro la documentación gráfica (fotografías, vídeos...).


 Tilda Swinton es una conocida actriz de cine y el MoMa  es un de los museos de arte contemporáneo más importantes del mundo y se puede visitar en Nueva York.


Tilda Swinton duerme en el MoMA





Tilda Swinton se duerme en el MOMA


 NOTA: Hace años, la artista conceptual británica Sam Taylor-Woodtro  presentó una obra en la que se veía al famoso futbolista durmiendo de la artista conceptual británica Sam Taylor-Wood.



¿Es este el arte de nuestra época? Si es este el arte de nuestra época, ¿en qué tipò de época vivimos?

 ¿Para qué vale arte?

viernes, 22 de marzo de 2013

La pregunta por la (utilidad de la) filosofía



 Comentaremos en esta entrada el artículo de Manuel Cruz "¿Le importaría preguntarme otra cosa?( El País, 19 de marzo de 2013). El objetivo es que, cuando leáis el texto, podáis sacar "jugo" a la reflexión.

    Manuel Cruz se rebela, irónico y serio a la vez, contra la costumbre de preguntar "¿para qué sirve la filosofía?". Alguien podría  decir que muy sensibles (o  ñoños) son los filósofos si no son capaces de enfrentarse a pregunta tan simple. O, malpensado, algún otro cráneo privilegiado sonreirá y dirá que quien se pica ajos come y que si nos pone nerviosos la pregunta es quizás por la respuesta, sospechándose que la filosofía tal vez no sirva para nada y llevamos un montón de siglos vendiendo la moto de su relevancia individual y pública. De todo hay.

   Sin embargo, pudiera ser también que la pregunta nos "rebele" porque su sentido se escapa hacia el sin sentido o porque aquellos que hacen esa pregunta - todos los hombres, al parecer, salvo los filósofos - al hacerla están mostrando una ceguera o error tan serio y triste que sea motivo para reflexionar y dedicarse a la filosofía. En efecto, ¿qué tipo de personas pregunta para qué sirve la filosofía? ¿El mismo que pregunta para qué sirve la vida o la amistad?  ¿O cuáto cuesta en euros el amor?. Porque hay preguntas que más que afectar al que las recibe, desnudan y radiografían el alma o la mente del que las hace.

 Confunde el necio valor y precio (Antonio Machado) 

 En los dos primeros párrafos Cruz enuncia la pregunta que, con mucha frecuencia, todos los que nos dedicamos a este negocio tenemos que "sufrir": Y esto, ¿para qué sirve?. Anota el autor´(párrafo 3) que a otras ciencias o saberes no les preguntan lo mismo porque, quizás, ni la física, ni la medicina, ni la literatura ni la historia plantean dudas sobre su utilidad. ¿O sí?

 Ahora bien: ¿dónde está el problema del que nos pregunta "para qué sirve la filosofía"? ¿ No es problema suyo si no sabe qué hacer con la filosofía, como el mono al que se le ofrece un ordenador o un coche y no sabe qué hacer? ¿No será que las dudas sobre el qué hacer con la filosofía no está en la filosofía sino en el que no se entera para qué sirve?¿No será que es  él  el que no sabe? (Párrafos 4-5). ¿No nos tiene que hacer pensar que si la sociedad no sabe qué hacer con la filosofía es que tiene un problema de capacidad de entenderse a sí misma, que la sociedad está cegada ante la realidad?
el hecho de que nuestra sociedad sea incapaz de considerar de interés ninguna actividad que no esté directamente relacionada con la producción de beneficio económico revela una severísima limitación conceptual, un radical empobrecimiento de los imaginarios colectivos hegemónicos
 En los párrafos siguientes (párrafos 6 y 7), hace alusión a cuestiones de actualidad en las que se muestra la misma actitud que intenta reducir todas las actividades humanas al puro beneficio económico. ¿Permite la filosofía directamente incrementar el PIB (Producto Interior Bruto) ? ¿Es rentable mantener con vida a enfermos crónicos que ya no pueden trabajar? ¿No deberíamos dejar de dar problemas de salud? Por otro lado, ¿para qué conservar los rastros del pasado, la herencia de las ideas de los lejanos griegos o romanos? ¿qué interés tiene preservar el patrimonio artístico? ¿Solo lo que sea de interés turístico - y nos permita ganar dinero - es digno de ser conservado? ¿Solo las ideas entretenidas y graciosas deben ser recogidas?

 En los últimos tres párrafos, habla de la exigencia de cuestionarlo todo como rasgo esencial de la filosofía. Y ahí te dejo yo a tus fuerzas para que culmines las comprensión del texto....

*****

 Recuerda que, dado que estamos en el tema de la filosofía del arte, el sentido y "utilidad" de la filosofía que propone el texto lo debemos enlazar con otra cuestión: ¿Para qué sirve el arte?.

 O, puestos a buscar paradojas, digamos:

 ¿Para qué sirve las cosas que no sirven?

 Buenas vacaciones de semana santa

lunes, 11 de marzo de 2013

La estética y la teoría del arte


RAFAEL ARGULLOL: LA DIGNIDAD DE LA BELLEZA.El camino para romper el círculo vicioso en el que estamos es la obra bien hecha

EL PAÍS, 10 DE MARZO DE 2013

 Antes de llegar al concierto por la radio del taxi escuché las últimas noticias que, en lo substancial, con algunas añadiduras y cambios nominales, eran tan idénticas a las antiguas como dos gotas de agua: un día más el lodazal desbordado cubría la vida pública con una mezcla, ya tediosa, de veneno, corrupción y resentimiento. De hecho esta circunstancia se ha convertido en algo tan cotidiano que una capa viscosa parece estar aprisionándonos de manera inexorable, de modo que por todas partes domina una atmósfera de pesadez vital. En el mejor de los casos tenemos la impresión de que, colectivamente, costará liberarnos de este aprisionamiento; en el peor, cuando se cruzan los augurios más negros, la prisión viscosa se nos aparece como irreparable.

Pero en el concierto todo cambió, o yo cambié de tal manera que las informaciones vomitadas por la radio del taxi se convirtieron en irreales, mientras lo único real era la escena que tenía ante mis ojos y la música que penetraba en mis oídos. El concierto que acababa de iniciarse no era solemne ni corría a cargo de una célebre orquesta, aunque en muchos sentidos, era más importante que un concierto suntuoso interpretado por una orquesta de postín: el acto al que asistía era la clausura del 175 aniversario del Conservatorio del Liceo y estaba anunciada la intervención de alumnos de este centro. La primera parte del programa consistía en canciones de Giuseppe Verdi y Richard Wagner, en tanto que la segunda estaba dedicada al Idilio de Sigfrido, del segundo de estos compositores.
Cada canción fue ofrecida por un cantante y un pianista distintos, hasta sumar un buen número de participantes. El nivel medio era verdaderamente sobresaliente y, por el mismo aspecto físico de los intérpretes, era fácil comprender que en aquel conjunto de jóvenes talentos reunidos por el Conservatorio estaban presentes estudiantes de diversas nacionalidades, unidos por el afán de vigor y de belleza. A mí me resultaba curioso que, en mi ánimo, a medida en que se sucedían las interpretaciones, se iba desvaneciendo aquella sensación de viscosidad moral, cuyo último reflejo habían sido las informaciones escuchadas en el taxi, por las calles de Barcelona, camino del Auditori. Cada uno de aquellos jóvenes, con sus voces espléndidas, actuaban como un antídoto frente al envenenamiento de la vida colectiva en el que todos, aun involuntariamente, estábamos implicados. No sé si aquellas interpretaciones eran mejorables, dada la juventud de los actuantes, pero de lo que no tengo ninguna duda era que poseían una capacidad suprema para romper el sortilegio de modo que, mientras se realzaba la dignidad de lo bello, se desnudaba la abyección de lo mezquino y lo corrupto.
Probablemente sin saberlo, y sin preguntárselo, lo que aquellos jóvenes ponían de relieve era que hay, en efecto, un sendero para romper el círculo vicioso en el que creemos encontrarnos: y ese sendero no es otro que la obra bien hecha por parte de quien se siente verdaderamente responsable de lo que hace. No importa, desde luego, tanto el tramo del camino en que nos encontramos cuanto la voluntad y el esfuerzo por llegar a la meta.
Para que una cantante interprete admirablemente las wagnerianas Mignonne yAdieux de Marie Stuart, o bien Perduta ho la pace y Il misterio de Verdi, se necesita una concatenación de energías que acaban siendo una exaltación de la vida. En el fundamento, por supuesto, se halla el propio esfuerzo creativo de los compositores. Desde esta perspectiva la elección del programa no podía ser más adecuada, no sólo porque coincida este año el bicentenario del nacimiento de ambos compositores sino porque, rivales en todo, Verdi y Wagner también rivalizaron en el descomunal impulso creativo que sostuvo sus obras. Uno y otro sirven como perfectos ejemplos para desmentir el igualitarismo en la mediocridad que otorga igual valor a lo que es fruto del tesón y el riesgo y a lo que es la mera consecuencia de la comodidad y la apatía.
Sobre los cimientos de las composiciones se alzan luego, a menudo como edificios invisibles, prolongadas jornadas de aprendizaje y ensayo, en las que los dedos que golpean las teclas o las delicadas cuerdas vocales son sometidos a un severo proceso de ajuste y perfeccionamiento. Únicamente al final de este proceso, en ocasiones durísimo, aflorará la obra bien hecha. Para que lleguen a nosotros esas maravillosas voces, angélicas o demoníacas, cómicas o trágicas, que transcriben melódicamente la existencia humana, ha sido necesario acumular horas de trabajo y sacrificio, aunque asimismo de alegría y satisfacción, que culminan en el goce supremo de la obra bien hecha. Lo que apreciamos no es sino la resplandeciente punta del iceberg que se apoya sobre la montaña sumergida de los esfuerzos realizados.
Este es el camino de la creación, en la música y en cualquier otro campo en el que el hombre asuma dignamente su responsabilidad. Y me pareció que, en alguna medida, las jóvenes voces que se escuchaban en el Auditori eran la reivindicación de ese camino. El camino opuesto, sobre el que había oído hablar una vez más en la radio del taxi, al trasladarme al concierto, ya lo conocemos: es el camino de la depredación. No sólo lo conocemos sino, como si hubiésemos aceptado un sórdido encantamiento, parecemos, en cuanto comunidad, no ser capaces de seguir ningún otro. Cuando hablamos de la rapiña y de la corrupción moral del presente deberíamos estar en condiciones de hurgar en las raíces de nuestro actual desconcierto. ¿Cómo podríamos esperar hoy una sociedad moralmente aceptable cuando ayer nos decantábamos completamente por el botín fácil e inmediato? Nos inclinamos, como una ley general, por la depredación frente a la creación. Ésta, tal como demostraban los jóvenes cantantes del conservatorio, requiere la lentitud, el aprendizaje, la lucha y un sentimiento de respeto que desemboca en la belleza de la obra realizada; aquélla, por el contrario, ofrece el consumo instantáneo, la rentabilidad inmediata, la indiferencia ante la sordidez e, inevitablemente, como si el depredador acabara devorándose a sí mismo, la apatía moral.
Lo que ahora se dibuja en el horizonte, y en cierto modo se abate sobre nosotros, es un difuso sentimiento de vergüenza por no haber ofrecido casi resistencia a la depredación, acompañado por un sentimiento no menos vergonzoso de impotencia. El taxista que me conducía al Auditori iba comentando lacónicamente las noticias que transmitía la radio de su vehículo. Era un hombre de mediana edad, afable, que, en lugar de lamentarse, se limitaba a constatar su desánimo: “son los responsables de todo lo que pasa”; “nosotros somos los culpables”; “no sabemos cómo salir de esta”; “no saldremos de esta”. Una espiral progresivamente fatalista. Sin embargo, era realmente amable y me despidió con el deseo de que disfrutara de la música.
Y así lo hice. En la segunda parte de la velada la Orquesta de Cámara del Conservatorio, compuesta por músicos tan jóvenes como los cantantes que habían intervenido en la primera parte, interpretó el Idilio de Sigfrido. Es, creo, una obra que consigue su extraordinaria sugestión a través de una enorme complejidad compositiva. Frente a ella la joven orquesta tuvo la capacidad de resolver notablemente el desafío. No era difícil intuir el trabajo oculto, las numerosas horas de ensayo que permitían apreciar aquella vigorosa filigrana sonora. Si las voces individuales de la primera parte reclamaban la atención sobre la labor personal, la interpretación de la orquesta ofrecía una buena metáfora sobre el valor de la energía compartida. La música de Wagner, con sus refinados despliegues, llenaba el aire del auditorio de esa singular sensación de dignidad que el hombre alcanza a través de la belleza y que, al cabo, en medio de las mayores penurias es una afirmación de la vida.
Quizá por eso, antes del aplauso que debía premiar la actuación de los jóvenes músicos, hubo una brevísima pausa, un instante de respeto, el reconocimiento de que lo mejor de la existencia humana siempre se ha nutrido de ese fervor que acompaña a la auténtica creación. Algo que, desde luego, los depredadores, que han alimentado lo peor de aquella existencia, nunca comprenderán.